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De la tradición a la fórmula: así cuidamos tu piel

De la tradición a la fórmula: así cuidamos tu piel

No importa si vives en la ciudad o en una zona rural: seguro alguna de tus abuelas, tías o tu mamá tenía un remedio natural para cada cosa —para la salud, para la belleza y hasta para "atraer" bienestar y protección—. Ahora mismo debes estar recordando alguno.

¿Tenías gripa? Té de jengibre, limón y miel. ¿El cabello estaba seco y con frizz? Mascarilla de aceite, huevo y vinagre (o mayonesa). ¿No podías dormir bien? Agua de valeriana. ¿Sentías cólicos? Agua de manzanilla o una compresa caliente.

Y así podríamos seguir toda la tarde —¿recuerdas alguna en este momento? Hay que admitirlo: en su momento fruncíamos el ceño pensando que eran "cosas del pasado", sin mucho fundamento real. Pero hoy la ciencia le está dando la razón a esas costumbres, y muchas veces terminamos repitiendo esos remedios sin darnos cuenta, porque quedaron grabados en la memoria familiar.

En el mundo del skincare pasa algo parecido. A veces nos deslumbramos con ingredientes innovadores pero la mayoría de los principios activos que usa la industria siguen viniendo del mismo lugar: la naturaleza.

La cosmética no es un invento reciente —son costumbres que, desde la antigüedad, han hecho parte de la historia de casi todas las culturas del mundo—. Hoy no se trata de elegir entre tradición y ciencia, sino de conectar lo mejor de las dos.

 Lo que en PAMBÚ llamamos nuestro "complejo calmante"

Por eso queremos contarte algo que rara vez mencionamos: nuestras mascarillas de velo facial no solo tienen un ingrediente protagonista —aloe, vitamina C, té verde, perla o colágeno, según cuál elijas—. Debajo de ese protagonista, las 5 comparten exactamente la misma base: un grupo de cuatro extractos botánicos que trabajan juntos para calmar la piel, sin importar cuál mascarilla tengas en las manos. En PAMBÚ le decimos, sin ninguna pretensión científica, nuestro complejo calmante.

Son cuatro ingredientes que no lideran ninguna tendencia de redes sociales, pero que están presentes —en la misma proporción— en cada una de nuestras mascarillas.

La que calma después de un día largo: verdolaga (Portulaca oleracea)

Seguramente has visto la verdolaga creciendo en un jardín o en la plaza de mercado. Lo que tal vez no sabías es que esta planta silvestre tiene una larga tradición: en varias culturas se usaba en compresas para refrescar la piel irritada.

Hoy, en cosmética, se le reconoce una función acondicionadora de la piel —esa es, de hecho, la función que aparece en la ficha técnica de nuestra fórmula—. En tu mascarilla, es parte de la base que ayuda a que la piel se sienta más tranquila después de un día largo o de mucho sol.

 El tónico ancestral de la suavidad: Hamamelis (Hamamelis virginiana)

Seguro alguna vez viste el famoso "agua de hamamelis" en el tocador de tu mamá o entre los remedios de tu abuela —se usaba tradicionalmente para refrescar la piel o calmarla después de la depilación—. En cosmética moderna cumple una función acondicionadora de la piel, ayudando a que el rostro se sienta fresco y equilibrado, sin agredir la barrera cutánea.

 

El incienso sagrado que detiene el tiempo: Boswellia (Boswellia serrata):

La boswellia u olíbano, conocida históricamente por la resina de incienso que se extrae de su árbol, tiene una historia milenaria relacionada con el bienestar, el cuidado personal y la espiritualidad en el Medio Oriente y la India.

Aunque en Latinoamérica el incienso está ligado a temas más espirituales o a generar espacios de calma y meditación, en Oriente ha sido utilizado desde la antigüedad en rituales de belleza y medicina tradicional para calmar la piel sensible, cicatrizar y mantener un cutis luminoso y terso.

Extraído de la resina del árbol de Boswellia, este ingrediente contiene ácidos boswélicos, potentes agentes antiinflamatorios que ayudan a prevenir la degradación del colágeno y protegen la elasticidad del tejido facial. En nuestras sheet masks, es el toque pro-aging por excelencia. Ayuda a suavizar las líneas de expresión, devuelve la firmeza y revitaliza las pieles que lucen apagadas o fatigadas.

El secreto con la raíz más antigua: regaliz (Glycyrrhiza glabra)

Y aquí está el cuarto integrante de nuestro complejo, el que quizás tiene la historia más profunda de los cuatro: el regaliz. La raíz de regaliz (Glycyrrhiza) es uno de los ingredientes más clásicos de la medicina herbal tradicional coreana, conocida como hanbang —la misma filosofía detrás de buena parte del skincare coreano que tanto nos gusta—. En nuestras mascarillas se usa en su forma cosmética, Dipotassium Glycyrrhizate, cumpliendo esa misma función acondicionadora y calmante que comparte con la verdolaga, el hamamelis y el olíbano.

Y aquí va algo curioso: de los cuatro ingredientes de nuestro complejo calmante, el regaliz es el único que tiene una raíz confirmada en el hanbang. Los otros tres vienen de tradiciones distintas —Europa, Medio Oriente, América—. Y nos parece que esa mezcla dice algo bonito de PAMBÚ: no le pedimos permiso a un solo continente para calmar tu piel.

¿Por qué añadimos principios ancestrales a nuestras sheetmask?

Cada vez que abres una de nuestras mascarillas de velo PAMBÚ y la sientes fresca sobre tu rostro durante esos 15 o 20 minutos de pausa, no solo estás aplicando agua y aroma. Estás usando una fórmula donde el ingrediente que aparece en el empaque —aloe, vitamina C, té verde, perla o colágeno— nunca trabaja solo. Verdolaga, hamamelis, olíbano y regaliz están ahí, en silencio, sosteniendo esa sensación de calma que se siente al quitarte el velo. Cada ingrediente cuenta.

Nuestro tip: la próxima vez que te pongas tu sheet mask, tómalo como tu pequeño ritual. Cierra los ojos, respira profundo, y piensa que estás combinando la sabiduría de varias tradiciones —la de tu abuela, la del hanbang coreano, la de la medicina ayurvédica— con el respaldo de una ficha técnica que no te escondemos.

¿Ya sabías que estas cuatro plantas hacían tanto por tu piel? ¿Recuerdas algún remedio casero que hayas aprendido de tu abuela o de tu mamá? Te leemos en los comentarios.

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